Un robo impecable...

El estrés invade mis sentidos, en una tarde calurosa, el peso de las obligaciones reposa sobre mis hombros, mí cabeza rueda y rueda, desviando mí orientación, haciendo que olvidé las preocupaciones de mí día a día, pero después lo analizo, y prosigo con mí arduo labor.
Termino el turno, el calor intenso no perece, gotas de sudor se deslizan por mí frente, salgo del edificio donde laboro, y la oscuridad de la noche me recibe con sus brazos abiertos y una fresca brisa, que me ayuda a combatir el calor que siente mí cuerpo. Levanto la vista, y allí está, una luz única, pero muy hermosa, que ilumina este cielo negro... Asombrado por su bello resplandor, planeo el susodicho robo del año, lanzo mí gancho para espías y trepó sobre una cuerda, para alcanzar ese hermoso ser, sin percatarme que no era un ángel, lo que alumbraba allí arriba era un vil satélite que me engaño, jugó con mis sentimientos, me enamoró, me mintió en mí cara, sentía esa risa burlona dentro de mí mente. Solo quería venganza. Tomo mí camioneta y subo hasta lo alto de la cumbre, empaco la esfera en el porta equipaje de mí auto, piso el acelerador... Ahora que alguien me diga que ha sucedido con la luna, que ya no la veo al salir.
Xilena hesua.

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